lunes, noviembre 27, 2017

Frutas del bosque

Quiero distanciar
el material con el que está hecha la voz,
peinarlo y atropellarlo
y, una vez disuelto
en la eternidad inconmensurable de mi sed de ti,
volver a tejerlo y tenderlo frente a las vitrinas
de los secos cráneos de nuestros ancestros
expuestos en anacrónicos museos
y escarbar en mi mojado cráneo,
personal e intransferible,

en busca de mis propios sesos
que sacaré y comeré

con una cuchara de yogur.


jueves, septiembre 28, 2017

Alma verde

Cuando me pongo a cantar
se me pone el alma verde
la bruma viene y humedece
el recuerdo que siempre vuelve.

En los bosques de mi mente
creció robusto un drago
y fui regando la simiente
mientras iba echándome tragos.

Alma verde que en mi esconde
todo lo que fui y lo que soy,
los aljibes donde recojo
el agua del ayer y del hoy,

(Valladolid, 1 de septiembre de 2017)

domingo, septiembre 24, 2017

Friskies de limón

Eta nik... txoria nuen maite. 
Joxean Artze/Mikel Laboa



Friskies de limón
Friskies de limón
no hay nada mejor para cocinar
que unos Friskies de limón.

Esta noche es de día
y quiero desayunar
succionando cada abismo
y poderme relajar.

Escudriñando las gavetas
de mi alma puedo encontrar
oculto tras mis miedos
un producto singular,
son
Friskies de limón
Friskies de limón
no hay nada mejor para desayunar
que unos Friskies de limón.

Me los comí a puñados
y comencé a vislumbrar
la comezón que me amordazaba
se empezó a disipar,

escupí una serpiente
y en el suelo apareció
un pájaro hecho de hielo
mostrando su interior.

El pájaro me cantaba
los sones del ayer,
pero no tomaba alpiste
y empezó a desfallecer.

Le eché un puñado millo,
tampoco lo aceptó,
le dije: «¿qué quieres, mi niño?» y ufano e contestó
quiero
Friskies de limón
Friskies de limón
no hay nada mejor para cocinar
que unos Friskies de limón.


Dailos González Díaz
Valladolid, 1 de septiembre de 2017

lunes, agosto 28, 2017

El destino de la existencia

El destino de cada persona es desaparecer, el destino de la humanidad es desaparecer, el destino de la vida en el planeta es desaparecer, el destino del planeta es desaparecer, el destino del sistema solar es desparecer y el destino del universo es desaparecer, y ya no quedará rastro alguno de nosotros y de lo que fuimos, lo cual tampoco tiene sentido porque tampoco habrá nadie que pueda indagar en esos rastros inexistentes. Y uno preocupado por tonterías como amores no correspondidos o por si me estoy convirtiendo en "revisionista".

lunes, agosto 14, 2017

Mantequilla cósmica

Hacia el fugaz y frugal camino nos volvemos equidistantes de nosotros mismos
e iguales a un envalentonado aleteo que aclama clámides
disipa lenguas de calabaza
y mantiene su fortaleza a base de debilitarse con (contra de desde) ensañamiento.

Un disparo, luego silencio,
otro disparo,
disparaban almendras desde las almenas,
limpiaban los trastos en el callejón
y mordían a las serpientes a regañadientes
conscientes de que un regalo
rompería el maleficio circular.

Se colaban las palabras pronunciadas cien veces
desde un estrado de ciprés amarillo,
tintes de luciérnaga aterciopelada
en una fuente plomiza donde el acero se exilió
cambiando su composición química por un clavel ausente,
por la risa vuelta llanto,
y el cosmos entero vuelto almas en pena apenada,
diligencias dulcificadas
y gritando en los dos inmateriales oídos al unísono.

Caemos, nos levantamos, saltamos y nos hundimos,
arenas movedizas sobre el azulejo del piso,
"¡del suelo no pasa!" se solía decir,
pero seguimos vueltos hacia abajo incluso cuando volamos
rumbo al planeta del monasterio gutural
carcomido hasta sus más crueles cimientos,
sin valorar que la simiente puede volver
y mineralizar cada folleto turístico de la Laguna Estigia.

Saboreo la mantequilla cósmica,
tras mecer la leche de la vía láctea
a sabiendas de que no la vas a probar
por no atreverte a simplificar los espejos,
por pillarme en mi propia caricatura,
revelarme mis mentiras,
pues tampoco yo probé nunca
esa mantequilla,
esa mantequilla en la quilla
de un barco,
ya ves, qué fácil, qué impostura de poema
soltado cual arrojaduras,
emborcado en el balde del cochino con fregaduras,
mitos, prejuicios, miedos, dudas, verdades y certezas,
deseos de justicia y cerezas.

Esto es una mierda, pero por más miedo que pereza no me atrevo a cambiar.